

La propuesta del Pabellón de la Paz se integra con su contexto, inspirándose en elementos culturales y tradiciones locales, y promoviendo el respeto por el medio ambiente. Su arquitectura busca fomentar la reconciliación del país, sensibilizando a la comunidad y a los visitantes.
Un aspecto central es la valorización simbólica del agua, no solo como recurso para mejorar las condiciones climáticas, sino también como elemento vital cuya protección es crucial. La forma original del pabellón se interpreta como símbolo de igualdad, transformándose para representar la diversidad en su totalidad.



