En los Emiratos Árabes Unidos, la relación entre las ciudades y la naturaleza es particular. La mayoría de la población reside en la costa, con escaso contacto con la naturaleza. Las ciudades, con sus rascacielos verticales, se han construido artificialmente entre el mar y el desierto, empleando soluciones mecánicas para las condiciones climáticas extremas, en lugar de estrategias bioclimáticas naturales.
La actual crisis global subraya la necesidad de un equilibrio natural. Es crucial que los humanos se reconcilien con la naturaleza, valorándola y respetándola. Con este fin, la propuesta de la «casa del futuro» busca crear un hábitat modular que permita a los emiratíes vivir la experiencia de estar inmersos en el entorno natural del mar y el desierto.